Con la terraza amoblada para opinión o noticias: Criticar, escribir o un crimen. Un paseo por el Guaire y la ira de Guaicaipuro

72. Con la terraza amoblada para opinión o noticias: 

Criticar, escribir o un crimen. Un paseo por el Guaire y la ira de Guaicaipuro

By: María Josefina Mas (Consultor Gerencial )


A los escritores o escribidores de oficio como algunos que yo conozco, se les ha presentado el dilema en Venezuela y para ella: ¿escribir o no escribir? Gran disyuntiva en este tiempo y momento. Y me refiero aquellos que opinan sobre política y actualidad venezolana. Los de la cultura, la ciencia, el arte, el espectáculo y la vida, lejos del acontecer de la política y que ni la rocen, “ni toquen con sus letras al gobierno actual”, no tienen problema. Lo difícil se presenta para los adictos a la crítica política-social, es decir, a los que saben o creen que saben algo de la sociedad, su devenir y los derroteros económicos-sociales, de un país con una vida relativamente normal, en libertad y democracia. A los que como dice un amigo, tienen la terraza amoblada…, metáfora del 23 de Enero cuando se refieren a personas cultas, instruidas, educadas, con sentido del discernimiento, criterios de racionalidad y capacidad de crítica cientificista. A esos paisanos que hacen de la pluma y el tintero su instrumento político..., ¡Agárrense! y que se atengan a las consecuencias, pues, lo que se les avecina no son letras, ni poemas, sino el mefistofélico coctel del neo terror malandrístico[i]. Pero doctorisisma..., ¿qué palabras son ésas escucho en la lontananza?... Bueno, estimados, las de fácil interpretación para Tirios y Troyanos, obreros y doctores, entendidos y los que miran el cielo tratando de olvidar y no saber, sobrevivientes en mares de complejidades llenas de confusión, guerras mediáticas de generación mil y cosas malucas por definición.

Luego argumentan los escépticos de oficio: ¿pero, no lees las redes sociales?? ¿La cantidad de letras que los opositores desatan contra el gobierno actual? Una inmensa montaña de contenidos mostrando las atrocidades, injusticias y sometimientos que suceden en Venezuela bajo el régimen. ¿Siiii?, pero los contenidos de redes son mixturas entre opiniones, certezas y quinta columnas que nublan el común entendimiento y hacen de la noticia un espacio claroscuro, donde la certeza y veracidad se quedan en las intríngulis de la crítica individual, del subjetivismo de cada quien, que no pertenecen a la condición de: verdadero, cierto y respetable, que debe poseer la noticia.

Opinión y noticia son dos cosas distintas. La primera es el punto de vista de un letrado o un paisano sobre un tema... He allí la importancia del contenido y el sujeto que opina. Si el sujeto es instruido, ilustrado y formado en la materia, además de un poco famosete, el artículo comparecerá con mayor quilate de veracidad, que si es un quijote cualquiera, dando su opinión de la gran masa y en ejercicio de la democracia de la palabra y del pensamiento populachero. La segunda, la noticia, ya se encuentra en el ámbito técnico del periodismo, con su qué, quién, cuándo, cómo, dónde y porque; su estilo, lenguaje y medio de soporte validado por la academia, el público y los medios de comunicación y transmisión de datos.

En la primera, la opinión, puede haber camuflaje de todo, desde el sujeto que hace el artículo…, por ejemplo: firma el gato con botas rotas; hasta el invento de los contenidos, donde aparezca que en Venezuela no hubo muertos por la delincuencia, la inflación bajo en 15 puntos, el gobierno liberó a los presos políticos y el Río Guaire, en Caracas, tal como prometió el finado Presidente Hugo
Chávez, amaneció con aguas cristalinas y los pequeños botes de paseo de turistas sólo cobrarán…, ¡precio promocional!, Bs 200 desde San Martín hasta las Mercedes…, ¡haga un paseo de lujo en Caracas!. ¡Valga la cuña publicitaria, que belleza de utopía ecológica naturista! ¿No? En la noticia, tanto el autor como el contenido, son de importancia y de dominio público. Lo cierto es que las letras molestan al gobierno nacional, tanto como la pólvora, los derechos humanos o la prensa extranjera. En suma, lástima de pocas letras y pólvora…, por cierto.

Entonces, quedan los escritores que no pueden ir al psiquiatra, pues no le alcanza el sueldo, ni el tiempo para semejantes lujos y tampoco han conseguido un brujo serio, que los escuche y asesore. Brujos y psiquiatras hacen la misma función en una país como éste: la de escuchar y dar cauce manso a la neurosis, angustia y al desaliento social. Lo que el médico logra con pastillas y químicos, es idéntico para el brujo, con velas, potingues y oraciones; delante de María Lionza, Guiacaipuro y el Negro Felipe (las tres potencias, nombre técnico en brujería autóctona) Y hay otros problemas del régimen que han llegado al más allá, pero no internacional, sino trans simbólico pues, la intervención cubana en Venezuela es de tal magnitud que ha cambiado costumbres, ritos y tradiciones.

Hoy, casi todos los pobres, que son los más rezones y no apelan tradicionalmente a psiquiatras y medicamentos escasos y carisisímos, sino que enfrentan los avatares del entorno con prácticas importadas, utilizan collares de Shango, Elegua, Yemayá; en fin, de las siete potencias para salir de problemas. Así, ha quedado desplazada la tradicional cinta tricolor de la bandera, con la que se hacían los retruques venezolanos antes de la intervención cubana, por los collares y reliquias de la Santería. Hasta Guicaipuro está cabizbajo y con la pluma espelucada, con la cubanización pues ya casi nadie le ruega favores a él y a la corte India…, sino que lo sustituyeron por los Orishas cubanos. Eso, me lo contó, llorosa y medio borracha una médium en pleno apogeo brujeril…. Uuuuuuu…, cuanto miedo intersimbolico criollo, je je je .

Cuando opinar racionalmente es un delito, las noticias son veladas e inexistentes, la censura es total y la brujería importada ocupa los espacios de racionalidad y de toma de decisiones, de alto nivel de un gobierno de sugestionados y oportunistas, Venezuela se encuentra en la penumbra existencial de un caos sin precedentes históricos. A merced de los extranjeros con camuflaje, de dictadores oportunistas y vendidos, sin líderes para la libertad…, como en una caverna, un pozo hondo y maloliente…, sin aire, sin luz y sin salida.

Por cierto, como el valor cumbre aquí es la libertad, le pongo el título al artículo que me dé la regalada gana. Nada de corto, concreto y esas recetas periodísticas de primer semestre. Un artículo en Venezuela es complejo, distinto y apelmazado. Si la realidad es contradictoria y confusa, por qué tanta aclaratoria en los títulos. Los escritores, periodistas y políticos hacen del arte de la escritura su bandera y su arma liberadora. No hay recetas para lograr el futuro…, sólo estrategia, valor, cooperación y fe en el futuro…, mucha fe. Y que Guaicaipuro nos agarre confesados.




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