La voz de al lado por Josefina Mas.
La voz de al lado
Por: Dra. Josefina Mas
Los
gerentes son personas con autoridad y éste es apetecible por todo el personal.
Todos quieren estar cerca del poder por razones diversas. La contracara de la autoridad será
constantemente la responsabilidad del jefe, de esta forma el gerente púbico o
privado asume con sus dones: prestigio, experiencia, conocimiento y demás
características, los resultados, tanto de sus acciones, como las de sus subordinados. El jefe es el
responsable de todo cuanto ocurre en una empresa: bueno o malo, éxito o
fracaso. Muchas son las teorías que explican las técnicas y perspectivas para
que el gerente sea un buen líder, un formador de equipos de trabajo, un conductor
de millones de almas y dólares. Y es allí, en esa imperiosa necesidad de
alcanzar el éxito con las personas, donde aparecen asesores, consultores y
empleados de confianza que se dedican, como cazadores pertinaces, a no perder
de vista la presa que conduce al dinero y al éxito, vale decir, ¡al gerente!.
Es
entonces cuando desde las entrañas organizacionales aparece un tipo de sujeto; varón
o hembra, que logra posicionarse cerca,
cerquita, muy al lado del gerente y toma el poder de manera lateral,
convirtiéndose en la voz. Una voz que
sugiere, recomienda, advierte, enseña, modela, previene y asesora al gerente,
particularmente al débil emocional, que necesita apoyo organizacional, sentimental,
mental y de muchos tipos. Esa voz cuando es caduca, interesada y perniciosa se
convierten en un mustio susurro en el oído del mandamás que va taladrando el
entendimiento, la percepción, la información del que tiene el poder y logra
venderle su propia percepción de las circunstancias.
Los
gerentes no son infalibles y mucho menos poseen en la práctica y en la acción todos
los atributos y fortalezas que recomiendan los libros académicos de gerencia. Así,
estos acompañantes perniciosos interesados logran hacerse de un fuerte espacio justo al lado inferior del jefe…, y tiene que ser inferior porque su primera argucia está en la
mentira que lleva la adulación hacia al superior, para hacerlo sentir admirado,
respetado y enaltecido por encima de su verdadera condición de responsable. Aseguran
emociones en este débil gerente para que se endiose y no sea un compañero de trabajo. En este endiosamiento que
a manera de virus debilita y enferma al jefe, se desarrolla una realidad
paralela que eleva a este pobre gerente
a la condición de superdotado (a) superior, todopoderoso(a) a quien hay que
admirar y venerar, más que respetar y trabajar en equipo. Una vez allí, cuando
la autoridad no es una labor sino un acto de magia el adulador comienza su
segundo objetivo que es convertirse en el indispensable, en la voz de al lado.
Esta
voz puede resultar muy negativa dependiendo de un cúmulo casi azaroso de
circunstancias aleatorias, tales como: El nivel del gerente, la intencionalidad
de los sujetos participantes en la acción gerencial, las condiciones
existentes, la experiencia, las condiciones del juego de los actores, los
resultados esperados, las expectativas organizacionales, las recompensas
deseadas, etcétera.
La mayoría de los gerentes apelan a contar con
asesores o consultores, a veces internos o externos. Se recomienda que los
asesores y consultores sean externos, vale decir, que no pertenezcan a la nómina del personal fijo, para que su
mirada y aportes se mantengan en condiciones de alta objetividad. Demás está
recordar que cualquier opinión de un asesor, por más técnica u objetiva que parezca
está impregnada de subjetividades, pareceres propios y apreciaciones individuales.
Únicamente las máquinas son objetivas y es por ello el inmenso auge de la inteligencia
artificial, en este tiempo y momento.
Este
empleado de naturaleza segundona, con aspiraciones de mandamás, diagnostica con
gran perspicacia, a manera de DOFA, las fortalezas y debilidades del gerente-presa y allí comienza su trabajo.
Utiliza el susurro en el oído de su víctima con su voz suave y cariñosa, con su trato
servil y constante, con su adulación en la palabra; ̶
mi jefe, doctor, socio, amigo ̶ ; las palabras en cuchicheo, son su
mejor estrategia, siempre en el momento y lugar correcto para que el gerente-presa sienta, piense y haga lo
que desea la voz de al lado y nunca lo que realmente le conviene a la empresa o
lo que realmente emerge de las entendederas del jefe.
La
vos de al lado siempre está allí con los acordes de su runrún “recomendando,
apoyando, ayudando, asesorando, defendiendo, advirtiendo al jefe”. ¡MENTIRA!...
todo es mentira, con los argumentos solapados para hacerse del poder y ejercer
la voluntad del segundón en la tierra de un gerente desprevenido y desinformado
que aún no logra contar con la experiencia de saber que la confianza que se
entrega a los inferiores se pagará con traición. La historia está llena de esos
asesores que con la voz en el oído del líder quieren hacer su santa voluntad.
Un ejemplo canónico fue la asesoría que Judas Iscariote le dio a Jesús de
Nazaret, en el Huerto de los Olivos, la noche de su crucifixión. Judas fue la voz de al lado.
Los
gerentes no deben tener por amigos, ni compañeros a sus asistentes, asesores y
compañeros de trabajo pues corren el riesgo de perder con facilidad el poder.
Hay que mantener las formas relativas a la distancia organizacional y a los
desapegos. Cuando los gerentes comparten momentos íntimos como la comida, los
divertimentos, las informaciones personales, se trasgrede la organización y se
nubla lo que corresponde a la toma de decisiones empresarial y personal,
particularmente, en ejecutivos muy emocionales. También hay que considerar que
la condición flemática de la gerencia Europea, Japonesa y Norteamericana
contrasta notablemente con la emocionalidad y entrega de las relaciones en la
gerencia latinoamericana.
Hay
que decir adiós al rumor cercano, al murmullo de los allegados
organizacionales, al runrún que crean los que se ubican cerquita de los jefes con
sus opiniones y pensamientos interesados. Todos ellos son deformantes de la
realidad de la institución ya que incuban con sus runrunes su propio interés
personal, crean matrices de opinión inciertas en base a mentiras y deforman la
verdad para lograr sus objetivos personales. Una gerencia débil se caracteriza
por delegar la toma de decisiones en función de la opinión de la voz de al
lado.
La
asesoría gerencial no es para el desarrollo de cualquier empleado por muchos
años de experiencia o por mucho afecto y entrega demostrado a la empresa. La
asesoría gerencia es SOLO PARA EXPERTOS
y se recomienda canónicamente que no
pertenezcan a la nómina de la empresa.
Recomendaciones
para el gerente ante el murmullo
deformante de al lado:
·
Observe las fotos que tiene en la
empresa y busque el empleado que siempre se repite en condición de sumisión con
respecto a usted…, está en presencia de la voz de al lado.
·
No comente sus debilidades con sus
allegados laborales, pues las utilizaran en su contra.
·
No intime, ni estreche relaciones
personales intensas con sus compañeros laborales. Recuerde que hay un límite
entre su familia, la empresa y el resto de organizaciones en las cuales usted
forma parte y las decisiones que toma en cada una de éstas son de diferente
naturaleza y tienen impactos diferenciales. No confunda el deber con la
simpatía, y las emociones.
·
Mantenga siempre filtros
comunicacionales para todas las comunicaciones orales organizacionales.
·
Exponga todas las ideas y decisiones
propias por escrito pues la voz de al lado se las robara si lo ejecuta de
manera oral.
·
Guarde distancia con el personal con
el que interactúa a diario y asegúrese que todo su personal comprenda lo clave,
estratégico e importante de las informaciones y comunicaciones
organizacionales.
·
Reprenda a los chismosos con
creatividad y astucia.
·
Asegúrese de mantener un clima de
transparencia informativo.
·
Delate al chismoso en público como
mecanismo de presión para que cambie positivamente o salga de la organización.
·
Analice las intencionalidades de sus
subalternos para que pueda aproximarse a sus verdaderos intereses y no a los
que públicamente revelan.
·
Sea el portavoz de todas las grandes
decisiones.
·
Contrate un externo y experto en
gerencia para que sea su voz de al lado en los momentos claves.
·
Busque un referente gerencial muy
superior a usted que goce de todo su respeto y admiración cuya única función
debe ser discutir sus errores y carencias organizacionales. Una suerte de psiquiatra organizacional.
·
Revise sus debilidades como gerente
con periodicidad y somatase a programas de cambio.
·
No cofunda sentimientos, es mortal para la gerencia organizacional.
·
Mantenga una actitud científica, donde
la duda sea el principio de toda escucha activa.
Finalmente DUDE, dude mucho y particularmente de esa mefistofélica voz de al lado.

.jpg)
Realmente muy interesante artículo, de una manera magistral desglosa un gran problema en la gerencia, la voz de al lado.
ResponderEliminarLa idea de "La voz de al lado" nos recuerda que en el mundo empresarial, las personas que rodean a los gerentes pueden influir de manera positiva o negativa. Es fundamental que los líderes aprendan a identificar esas voces que buscan manipular o socavar su autoridad, manteniendo siempre una actitud crítica y distancia saludable.
ResponderEliminarLa confianza en uno mismo, la comunicación clara y la asesoría externa especializada son herramientas clave para evitar que esas influencias dañinas afecten la toma de decisiones y la salud organizacional, es importante ser cauteloso, desconfiar de las adulaciones y proteger la integridad del liderazgo.
La voz de al lado es la radiografía de una "gerencia" muy arraigada en nuestra idiosincrasia, donde hay que estar, permanentemente, atentos al Judas; pero, a pesar de éstos, lo importante es seguir las recomendaciones para mejorar continuamente el desempeño gerencial: Revisar periódicamente las debilidades como gerente y ser flexibles a los cambios constantes en las instituciones.
ResponderEliminar