Gerencia y la Gran Familia
10. Gerencia y la Gran Familia
La discontinuidad y el azar del siglo XXI son variables que caracterizan la vida organizacional de los gerentes. Los Chief Executive Officer (CEO), máximos responsables de la gestión y de la dirección administrativa en la empresa de la actualidad trabajan duro y están sujetos a grandes presiones que ponen en peligro su salud, su sostenibilidad y el éxito organizacional. La “base obstinato” del ser humano es su cuerpo y si éste se merma, la antesala gerencial habrá fracasado rotundamente. La mente y la emoción forman parte del cóctel anatómico de los grandes ejecutivos.
Una mente clara, descansada y una emocionalidad asertiva, despierta y asintóticamente dirigida hacia el positivismo son elementos claves para el mantenimiento de estos profesionales y para alcanzar el éxito organizacional.
Pero la empresa supone un límite entre lo endógeno y exógeno; lo de adentro y lo de afuera. Es el momento cuando el ejecutivo decreta que; -“ha concluido la brega por hoy”-; el punto donde verdaderamente comienza su tránsito por el resto de su vida. La matriz social comparece inexorablemente ante la mirada del gerente. En ella están los motivos, expectativas, funcionabilidades y acciones de su cotidianidad; - de su vida como ser humano y no como conductor de organizaciones-; que escapan del campo organizacional.
Por otra parte, el ser humano es delta de infinitas comunidades donde participa al unísono. El mismo ser que se desempeña como ejecutivo forma parte organizaciones de diversos tipos, con roles, discursos, acciones y objetivos variados, por ejemplo: la iglesia, el club de golf o de tiro, la asociación vecinal, el colegio de profesionales, el cuerpo de salvamento y excursionismo, el grupo de representantes en la escuela de los niños. Son abundantes y variados los roles y grupos sociales a los que, en forma conjunta, participa el ejecutivo (va).
En este escrito he de referirme al varón que se desempeña en el ámbito gerencial. (La hembra sería tema para otro artículo). Los estudios indican que el hombre ejecutivo asume diversas conductas y roles en su vida social. Un pormenorizado análisis en 100 varones que realizan labores ejecutivas permitió al cuerpo de investigadores de la UCV exponer las siguientes categorías y roles de comportamientos que dichos hombres ejercen en su tiempo libre y en el contexto de su familia reducida[i]. La categorización sería la siguiente:
1.
El eterno solitario: es un profesional que ha calado muy
alto en la cúspide de las organizaciones y ha invertido gran parte de su vida
en alcanzar sus logros profesionales. Consciente o no, su vida es la empresa. Tiene relaciones
afectivas fugaces y vive solo. Su poco tiempo en casa no le permite contar si
quiera con una mascota. En esta condición la empresa es su mundo de vida.
Paulatinamente la soledad, el exceso trabajo y la falta de relaciones estables
y estímulo familiar pueden afectar su estabilidad emocional, minimizando su
rendimiento laboral. El eterno solitario estará siempre condenado a la
mediocridad gerencial sino logra establecer relaciones nutritivas en su entorno
personal.
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| Humberto Luque Gerencia y familia |
2. El gerente familiar: en este caso el hombre asume la organización
familiar como una empresa más que se encuentra en red con el resto de las
organizaciones que dirige. Cada miembro de la familia es un empleado más y como
tal son tratados, lo que implica una estructura vertical, egocentrista y con
sesgo autoritario y formal en las relaciones interpersonales. El padre jefe es
“El gran gerente” con participación lejana y aislada del día a día, interviene
ante problemáticas fundamentales y la madre mantiene su rol de gerente general actuando
ante los problemas cotidianos. En esta modalidad el hombre sufre del mal del
control para con la familia-empleada. Su participación es protocolar, alejada y
hasta egoísta. Todos pagar el precio del alto cargo y asumen el costo del abandono
y el autoritarismo.
3. El gerente proveedor: Este ejecutivo se caracteriza por su distancia ante la realidad familiar. Es un espectador de los acontecimientos. La relación con los demás miembros es más bien protocolar, posee poca o nula información de los acontecimientos cotidianos y asume una postura dirigida al “dejar hacer y dejar pasar” ante las circunstancia que afectan y caracterizan la vida familar. Es un profesional que delega a la familia en otras manos ya que no la considera una organización importante. Su postura es la del turista que disfruta de las mieles familiares más no se compromete en un esfuerzo que trascienda más allá de los aportes de carácter económico. Su acción se limita a ser un proveedor económico y de materiales. Puede suceder que los cambios negativos en la familia los afecte negativamente en el trabajo o el grupo familiar y termine expulsándolo lo que lo lleva a la soledad y con ésta a la improductividad natural que produce el aislamiento y la falta de relaciones estables y asertivas.
Finalmente, el gerente considerado el Gran Padre. Este CEO comprende su función ejecutiva pero asume su participación activa y amorosa en el contexto social, ya sea como jefe de familia o manteniéndose en soltería. Logra determinar finamente el límite que separa su rol societal integral de su actividad laboral, comprendiendo que el ejercicio ejecutivo no es más que una “gran actividad más” en el gran coctel de relaciones y actividades que realiza. Sin embargo, el grado de responsabilidad que asume en la gerencia es de tal altura y grado que las condiciones integrales de muchas familias dependerán de sus logros y desaciertos organizacionales, con lo cual podrían considerarse como un “gran padre”, pues su actuación siempre terminará afectando grandemente, para bien o para mal, a las familias de total organizacional.
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| El Dinero no lo es todo en la cúspide |
La gerencia implica grandes logros y sus consecuencias trascienden el límite organizacional. Los países desarrollados se han caracterizado por contar con hombres de negocios que poseen tino para amasar fortunas y con la ética para lograr el bienestar de su personal y el de la nación en general, tal como Frederick Taylor y Henry Fayol lo anunciaran a principio del siglo XX. El amor hacia la familia es siempre un estímulo poderoso y provee a los ejecutivos de la fuerza necesaria para la innovación, el sostenimiento de la tensión hacia la acción y resguarda de las guerras que en el plano empresarial enfrenta día a día. La familia es un espacio de amor independientemente de su tipo: ampliada, restringida o solitaria. Los animales y las plantas son, en muchas oportunidades, los compañeros pacientes del gran ejecutivo pero si hay cuido y amor común entre ellos, indiscutiblemente que siempre serán “la gran familia”
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| La familia es un gran estímulo empresarial |
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| La familia: Gran motor ejecutivo |
[i] Padre, madre e hijos
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